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En esta grabación vemos la conexión clara que existe entre arrepentimiento, humildad, y fe. Mientras me preparaba para ministrar esta enseñanza, oí a el Espíritu del Señor que decía estas palabras en mi corazón: “Es importante ver la continuidad del mensaje de arrepentimiento.” El Señor hacía referencia a la continuidad del mensaje de arrepentimiento en todo el texto Bíblico. Particularmente me enfatizó arrepentimiento en el Nuevo Testamento de la siguiente manera:


1. Juan el Bautista  

2. Jesús en su ministerio

3. Los 12 apóstoles

4. Cuando Jesús dio Su orden a toda la iglesia después de su resurrección  

5. La iglesia en libro de los Hechos: arrepentimiento es una dádiva de Dios, y también es para cristianos que pecan.

6. El apóstol Pablo: en el resumen de su ministerio en Hechos, y también enseñó en 2da Corintios que arrepentirse es para cristianos que pecan.  

7. El apóstol Pedro en 2da Pedro.

8. El libro de Hebreos: un fundamento de la iglesia es el arrepentimiento de obras muertas, y que este no es solo un mensaje de la iglesia al mundo.

9. Jesús dio su mensaje de arrepentimiento para las iglesias en Apocalipsis, no a los que no conocían a Cristo, sino para aquellos que lo conocieron pero se descarriaron y estaban pecando. 

10. Los que no se arrepintieron de la obras malas de sus manos en el libro de Apocalipsis. 

  

En este mensaje grabado oirás estos diez puntos con muchos pasajes bíblicos.  

 

Tres declaraciones que salen a relucir de las palabras de Jesús en este estudio:

 

1. El arrepentido hace la voluntad de Dios.

 

2. El arrepentido muestra fe en Dios porque solo el arrepentido puede creer.

 

3. El arrepentido muestra humildad.

 

Estas verdades son importantes para TODA la iglesia de Cristo. ¿Te preguntas porqué son tan importantes? Te diré.  

 

Hoy hay una herejía promulgándose en sectores del cristianismo que niega la prominencia del arrepentimiento. Esta doctrina falsa declara que los cristianos no tienen que arrepentirse si pecan. Si no lo sabías, hay libros "cristianos" enteros dedicados a exponer esta inmundicia. Niegan la necesidad del cristiano arrepentirse porque dicen que sería “estar bajo la ley y no bajo la gracia.” Esta doctrina errada causa que personas que la siguen no puedan recibir la gracia de Dios provista por la sangre derramada por Jesús porque continúan en su pecado. Cuando nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados es cuando recibimos perdón de pecados y limpieza de injusticia por medio de la sangre de Cristo (1ra Juan 1:7-10). 

 

Pablo escribió:

  

¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? (Romanos 6:1 NVA 2015)

 

Nadie puede continuar en la gracia de Dios mientras permanece en el pecado. Gracia NO va abundar para el que practica el pecado, ¡hasta que se arrepienta!

 

¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!  (Romanos 6:15 NVA 2015)

 

Vea el resto de este capitulo en Romanos 6:15-23. Sin duda, Pablo enseña que no debemos obedecer el pecado porque lleva a la muerte. Debemos resistir el pecado y obedecer a Dios para así estar establecidos en santificación. Esto manifiesta la vida eterna.

 

La verdadera enseñanza de Dios que se alinea con Su gracia nos enseñaa rechazar el pecado y no a practicarlo.

 

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente (Tito 2:11, 12 RVR 1960).

 

Las palabras del apóstol Pablo conectan con las del apóstol Juan:

 

Hijitos, nadie los engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo… (1ra Juan 3:7, 8a NVA 2015).

 

¡Que nadie te engañe! Nota que el habla a “hijitos.” Estos eran creyentes y no impíos que nunca habían conocido a Cristo. No hay excepción a esta declaración del apóstol. Esta es la línea de separación entre los hijos de Dios y los hijos del diablo. Así se identifican. Si el creyente practica la justicia, ese es el realmente justo. El que se llama creyente, pero practica el pecado, ese es del diablo. ¡Punto y se acabó, a menos que se arrepienta! (Compara Ezequiel 18:20-32 con 1ra Juan 3:7-8; Romanos 2:1-11; 3ra Juan 3:11). 

 

¡Que nadie te engañe! Los que practican el pecado no tienen herencia en el reino de Dios ni de Cristo, si no se arrepienten (Efesios 5:3-7; Gálatas 5:19-21).

 

¡Que nadie te engañe! Cuidado con aquella persona que promueve un mensaje de libertinaje y pervierte la verdadera gracia de Dios. Este libertinaje es un desdén y rechazo de cualquier mandamiento moral en la Biblia. Libertinaje es cuando se cree que nada es pecado, y que todo (pecado o perversidad) es aceptable, como le enseñaba Jezabel y sus seguidores en la iglesia de Tiatira (Apoc. 2:20-23). Libertinaje y la gracia pervertida es como enseñaban los nicolaítas y los que seguían las doctrinas de Balaam (Apoc. 2:14-17). Conforme a los errores promulgados por aquellos que predican una gracia pervertida, ya no hay pecado para el cristiano y/o que no hay mandamientos morales para creyentes. Estos piensan que Dios no ve ni juzga el pecado que practique un creyente, ¡pero esa no fue la doctrina de Dios o de Jesús en Apocalipsis! El Padre y el Hijo no cambian su doctrina o Palabra (Malaquías3:6; Hebreos 13:8). 

¡Que nadie te engañe! 

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo (Judas 1:4 RVR 1995).

 

“Oh, hermano Rodríguez, pero hay aquellos que predican así de la gracia y hablan de Jesucristo,” me han dicho algunos. Porque hablen del Señor no quiere decir que su doctrina es buena y se debe aceptar a ojo cerrado. El diablo hasta le citó una parte de la escritura a Jesús en la tentación (Lucas 4:9-12). Los demonios creen en Dios y tiemblan (Santiago 2:19). El diablo se transforma en ángel de luz, y muchos de sus mejores trabajadores se visten para aparentar ser apóstoles de Cristo (2da Cor. 11:13, 14).  

 

No porque un mensaje suene bien, te de cosquillas, aparente ser “glorioso,” te sacude, y te haga brincar, quiere decir que es bueno. Los sentimientos son una mala forma de medir la veracidad de lo que se oye. Hay que examinar todo con las escrituras EN SU CONTEXTO (2da Tim. 3:16-17). Yo he oído cosas que, cuando primeramente las oí, pensaba que estaban muy bien hasta que las examine con las escrituras. Ahí fue que me di cuenta que lo que oí estaba tan equivocado como el diablo.  

 

La gran parte de lo que yo he oído de estos errados acerca de gracia, ley, y el pecado están distorsionando el texto bíblico y haciéndolo conformarse a su doctrina. Muchos de ellos rechazan el Viejo Testamento, los evangelios, y todas las epístolas, menos las de Pablo. Algunos de estos ministros y sus seguidores rechazan el libro de Apocalipsis. ¡Herejía de herejías!

 

Si, estamos en los días en que muchos están viniendo a Cristo en todo el mundo. Muchos otros están apostatando de la fe porque están escuchando doctrinas de demonios (1ra Tim. 4:1; 2da Pedro 2:1-22).  

 

Una vez mas: ¡Que nadie te engañe! ¡Que seas ricamente bendecido(a) con el mensaje grabado! 

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