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Uno de los estorbos principales a una fe que agrada a Dios (Hebreos 11:6; Rom. 5:2) es cuando el creyente cede a la soberbia (arrogancia, orgullo). Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes (1 Pedro 5:5). Muchos piensan que la soberbia es solo un sentido de altivez y superioridad. Es mucho mas que eso. El orgullo (altanería) es la misma naturaleza del diablo. El enemigo es la misma imagen de soberbia. Vivimos en un mundo lleno de arrogancia en contra de Dios y Su Palabra. Llevamos unas semanas explorando esto de la Palabra de Dios. No te pierdas esta importantísima enseñanza de la Palabra de Dios del domingo pasado. Es la diferencia entre ser resistido por Dios o recibir de Su gracia.

En esta enseñanza, veremos que cuando Uzías “se hizo fuerte, su corazón se enalteció y se corrompió” y que “el actuó con infidelidad contra el Señor” (2 Cron. 26:16 RVA-2015). Basado en esto verso y en muchísimos mas que estudiaremos en este mensaje, veremos que:

  • Arrogancia te mueve a hacer aquello que no debes.
  • Te hace creer que puedes hacer lo que quieras, cuando quieras, y que no habrá consecuencias por las malas acciones.
  • Te hace pensar que eres mas o que tienes mas derecho que el que realmente tienes.
  • La arrogancia está basada en mentiras y cree mentiras.
  • Te hace tratar de ejercer un oficio o tomar un lugar que no te corresponde:
  • Te hace creer que fue tu poder y habilidad lo que te proveyó, te liberó, te ayudó.
  • Te hace ser ingrato.
  • Te hace rechazar la corrección y reprensión.
  • Arrogancia, soberbia, orgullo te lleva a malas asociaciones.

Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes (Santiago 4:6 RVA 2015).

Aquí tienes esta importantísima enseñanza de la Palabra de Dios.

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